La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Jo(lene)

con 2 comentarios

De todas las cosas malas que la medicación me regala, la peor es que, muchas veces, no encuentro las palabras. En estas ocasiones, cuando tengo algo que gritar y me desespera que mi cerebro no funcione a tiempo, recurro a otros, ayer a Dave Matthews (a quien desmembré a gusto) y hoy a Ray LaMontagne, que dice por mí lo que no me sale.

Nota: los paréntesis son cosa mía.

Jolene

Llamas de coca en mi torrente sanguíneo
Vendí mi abrigo en cuanto llegué a Spokane
Compré un paquete de cigarrillos bajo la lluvia del amanecer
Ultimamente no siento mis manos como mías
Mis ojos escuecen de polvo y ceguera
Te abracé una vez
Y te perdí del mismo modo
Jo(lene)
No voy a seguir adelante
Es demasiado tarde
Me encontré boca abajo en una cuneta
Con restos de cubata en el pelo
Sangre en mis labios
Y una foto tuya sosteniendo una foto mía
En el bolsillo de mis vaqueros
Todavía no sé lo que qué significa la palabra amor
Todavía no sé lo que qué significa la palabra amor
Jo(lene)

Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Zanobbi

Febrero 4, 2010 a 3:57 pm

Crashintome

con 3 comentarios

Recibo notas pidiéndome que me estrelle, que me estrelle contra alguien.
Que me ate fuerte a sus cadenas.
Que clave mis garras sobre él y golpeé su corazón.
Alguien dulce como un caramelo para el alma.
“Ven, y estréllate contra mí”, me pide. “Perdóname, si me he pasado. Estoy perdido sin ti”.
En sus ojos lo que brilla es amor, como en mis sueños.
“Estréllate contra mí”, susurra, “y me convertiré en ti, como en tus sueños”.
“Bájate un poco los pantalones y enséñame el mundo”.
“Estréllate contra mí”, escribe. “Estréllate contra mí y me convertiré en ti”
Por ti.
Por mí.
Estréllate contra mí.

(Nicks & Matthews)

Escrito por Zanobbi

Febrero 3, 2010 a 12:38 pm

Profundos (des)entendimientos

con 4 comentarios

Mi vida virtual a veces me sorprende. O no tanto:
Un día me encuentro con que alguien con quien creía haber creado ciertos vínculos (tonto de mí), se desvincula, sin que sepa (yo) muy bien por qué. La sola sospecha de la razón es lo que más me ha jodido, que tampoco había mucho más de dónde dolerme. Bueno, los tobilos un poco.
Otro día me encuentro con que me escribe alguien, a quien yo no conozco de nada, que tiene ciertas preciosas dependencias con otro alguien sobre el que yo hablo en un par de entradas de este blog. La cosa se (me) complica porque yo también tengo ciertas dependencias (de carácter menos dependiente) con el susodicho. Y que de pronto te escriba alguien (que no sabes que existe, ni sabe que existes tú) que un día lee en un blog sobre otro alguien que cree identificar como el causante de alguno de sus desvelos, y que resulte que sí, que es el mismo alguien; otro alguien que, a más de 7.000 kms, permanece ajeno a todo el torrente epistolar que el desconocido alguien y yo hemos tenido.
Después me escribe otra persona, a quien tampoco conozco, pidiéndome que le escriba algo. Me han pedido bastantes cosas extrañas, pero nunca escribir algo por encargo. Bueno, miento: hace bastantes años escribí algunas cartas (de amor) por encargo, algo que, confieso, me encantó hacer. Pues bien, el encargo resultó, en un principio, una halagadora carga. Porque no tenía ni idea de cómo afrontar eso, qué decir sobre el tema en concreto y, sobre todo, afrontarlo desde el punto de vista de otra persona que no conozco. Y pensé seriamente en decirle lo siento, no puedo. Pero me desperté una mañana, una frase me vino a la cabeza y le escribí algo. Los dos quedamos contentos, creo, y lo que en principio parecía una carga, al final resultó algo muy gratificante y, espero, el principio de una nueva amistad.
En el otro blog se está gestando una especie de plataforma amazónica de reivindicación y risas que me tiene muy atareado. De ahí se generan nuevas relaciones, alguna de ellas muy jugosa, que me hacen sentir un poco como algún vulgar Jonathan del exdiario de Patricia, pero creo que a esto podré ponerle remedio pronto.
Y ambos blogs me dan algunos disgustos, a veces. Gustos, otras. Pero es que yo me tomo todo muy a pecho y así me va, que hasta peleas y perdones he tenido.

Todas estas cosas, junto a unas reflexiones (bastante dopadas) que me he hecho en algún avión, me han hecho recordar la preciosa canción (“Deeper Understanding”) que Kate Bush compuso allá por 1988, mucho antes de que todo este mundo de facebook o msn llegase a ser lo que es y lo que significa, como una premonición. La música me encandiló desde el principio, con el trío de voces búlgaras haciendo esos coros, mientras que la letra, que me perturbó un poco en aquél entonces, me ha dado un toque de atención ahora.

Monóxido

con 5 comentarios

“El monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, inflamable y altamente tóxico que puede causar la muerte cuando se respira en niveles elevados.”

       Invadió mi casa cargada con viejos tarros de cristal, óleos, tablas, lienzos de yute, loneta, algodón y lino; acuarelas y goma arábiga, esponjas, papeles, barnices y lacas de Vietnam; cola de conejo, betún de Judea, aceite de linaza, hiel de buey, témperas, tinta china, espátulas, brochas, paletinas y pinceles, muchos pinceles de pelo de tejón, de cabra, de marta roja, de meloncillo salvaje…
       Me habló de genios iluminados, pintores en claroscuro, artistas olvidados. Y de arquitecturas mohosas y enigmáticas, músicas exóticas de lánguidas cadencias, esculturas sumergidas de viejos dioses solitarios que suspiran e intercambian nostalgias con escarabajos egipcios.
       Cada color era una historia, un cuento diferente.
       Cada olor, cada textura, un mundo desconocido y fantástico donde refugiarse.
       Cada pincelada un diminuto trampolín desde el que lanzarse y volar.
       -Cuando ríes haces música -me dijo.
       -Cuando te toco modelo el barro que me entregaste -afirmó después.
       -Cuando pinto, lloro -aseguré sin vergüenza alguna.
       Me dejé embrujar por todos aquellos cachivaches, por los vapores embriagadores de la trementina, por las manchas y, sobre todo, por las sombras. Hasta que, subyugada también por los colores y atraída irremediablemente por la luz, le pregunté:
       -Oye, ¿pero tú cómo te llamas?
       -Libertad -me respondió. Y la seguí ciegamente.

(Para María MonoxideArt)

Escrito por Zanobbi

Enero 23, 2010 a 11:43 am

Displicencias

con 2 comentarios

Displicente: Desdeñoso, descontentadizo, desabrido o de mal humor (RAE)
(porque hay alguien que aún no lo ha pillado)

Escrito por Zanobbi

Enero 19, 2010 a 4:37 pm

Escrito en Cosas

Etiquetado con , ,

Lyricious

con un comentario

 

Cuando me despierto, nunca te veo.
Mal asunto, si suena la columna durruti.
Mal asunto, si suenan violonchelos o pianos.
Mal asunto, si ella canta Amelia

Pero mi despertador se niega a hacerles de portavoz,
en estos días.
Se niega a robarme ni un minuto del sueño que mi naturaleza extraña,
la química o dios
me hayan concedido esa noche.
Mi despertador perfecto,
que elige por mí la sintonía que marcará,
casi con toda probabilidad,
el resto del día;
la banda sonora que me aplasta o me eleva.
Dos, tres notas y ya no soy el que era anoche,
el que soñaba con pérdidas imposibles cinco minutos antes.

Cuando me despierto, siempre te pienso.
¿Me piensas tú alguna vez?
Mal asunto, si no apareces en mi puerta nunca.
Mal asunto, si no alcanzo a escuchar nunca
el sonido de tu voz. 

(Dedicado a JA, en su ignorancia)

Escrito por Zanobbi

Enero 13, 2010 a 12:23 pm

Vithobai

con 7 comentarios

En cuanto sea mayor voy a comprarme un barco (que es algo que nunca hay que hacer) y le llamaré Vithobai. Sé que no es un nombre muy bonito, pero otras opciones (Rhiannon, Amelia, Avinash, Kalicolombia, Shyam, Apito…) son demasiado obvias hasta para mí.
Le he robado el nombre de mi futuro barco a E. M. Forster, que es un escritor al que yo no acabo de reconocer como propio. Pero el relato de la historia de Vithobai el inaccesible (“La vida futura”), el gracioso muchacho de muslos desnudos cuyos únicos ornamentos eran flores escarlatas y que se enamora del misionero que intenta convertirle, no me abandona desde que la leyera el otro día, a 11 kilómetros de altura, sobrevolando el mar de Arabia o algún desierto en guerra.
El (fallido) relato de Forster parece más bien un boceto, un primer apunte de lo que podría haber sido (de lo que podría ser) una novela apasionante. Perdóneme usted que diga esto de alguien como Forster, autor de obras tan dañinas para tiernas mentes adolescentes como “Maurice”, “Una habitación con vistas” o “Pasaje a la India”. Recuerdo que la película basada en esta última, cuando la vi por primera vez, mucho antes de que yo fuese a la India y mucho antes de que entendiese nada de nada sobre casi nada, me dejó una sensación tan desasosegadora que cuando leí el libro, 2 décadas después, lo abrí como quien abre un tupper que lleva en la nevera 3 meses olvidado. Pero ni me olió ni nada. Ni siquiera eso.
Vithobai se ha convertido en mi héroe. Le imagino no guapo, sino un bellezón étnico de aspecto brutal y modos dulcísimos, manos y sonrisa grandes. Oscuro como tú.

    El amor había nacido en algún lugar del bosque…

    “Quisiera oír más sobre este dios cuyo nombre es Amor”

De cerca, Vithobai parece no entender nada o confundirlo todo. De lejos, Vithobai es el iluminado, pero no sé si Forster pretendió esto o es solo cosa mía.
    “Cristo nos espera en mi aposento”.
    “Todavía no”.
    “¿Por qué todavía no? Dios me ordena que te ame ahora”.
    “A mí me ordena contenerme”.
    “¿Cómo puede ser, si Dios es Amor?”

Como yo, mi héroe se encabrona:
    “¿Estás enfermo?”
    “No”.
    “¿Entonces qué te pasa?”
    “No”.
    “¿Te arrepientes de tus palabras?”
    “No.”

    “Primero se toman los frutos de mi cuerpo. Luego se me silencia. Ahora se me castiga. Noche, tarde y un día. ¿Qué sigue?”

Cuando mi barco lleve algún tiempo navegando, el casco sucio y las velas descoloridas, espero poder pasarme la lengua por el labio superior, sentir la sal que necesito y escuchar alguna voz que me diga:
    “Bésame”.
Y que no me falle la mía al responder:
    “Mi boca está aquí abajo”.

“La vida futura”, E. M. Forster

Escrito por Zanobbi

Enero 12, 2010 a 12:18 pm

Escrito en Gay, Literatura, Viajes

Etiquetado con , , , , ,

Pausa

con 3 comentarios

Escrito por Zanobbi

Diciembre 25, 2009 a 12:29 pm

Escrito en Cosas, Viajes

Gajan Kristnaskon

con 7 comentarios

Como en el otro blog nos felicitamos la navidad y el año y lo que haga falta, he pensado que este no iba a ser menos, por lo que me plagio a mí mismo, en letra, música e imagen (con ligeros toques, eso sí).
Según una web, “Gajan Kristnaskon” es como se dice feliz navidad (o feliz año, quién sabe) en esperanto.
Ya que el año pasado no felicité nada, este me lo he currado un poco: me he ido a Villa Excélsior con unos amiguitos, he encargado unos fuegos artificiales y hemos hecho esta preciosa foto, como las infantitas, para felicitar a todo el mundo.
Siento haberme quedado dormido mientras hacían la foto, el alcohol es lo que tiene. Menos mal que mis niñas, R, K y M, han salido monísimas y sexísimas. La otra niña, lo siento amor, no encontré mejor foto tuya. Y a Santa, como a mí, ni le importa el frío ni nada, él va así por la vida, gracias a dios. Los otros cinco no recuerdo quiénes eran.
Un beso apretado a tod@s l@s que se pasan por aquí de vez en cuando.
Perdón, Ernesto por hacer esto con tu foto.
Feliz año y feliz TODO a tod@s.

Escrito por Zanobbi

Diciembre 23, 2009 a 12:20 pm

L&H

con un comentario

Every man I fall for
Drinks his coffee black
Love and hate are tattooed on his knuckles
And my name is on his back

Escrito por Zanobbi

Diciembre 17, 2009 a 2:05 pm

Escrito en Cosas

Etiquetado con , , ,