La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

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El Príncipe de La Safor

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Te traduzco, como un absurdo homenaje al tiempo perdido que te dediqué, que dejé que destrozaras mi corazón destrozado. Al tiempo que soñé en otro idioma que conocía bien y respiré mar y naranjos en un escenario equivocado. El último homenaje a mi larguísima adolescencia, al palpitar enloquecido, los besos salados; al deseo incontrolable de abrazar a otro, aunque ese otro fueras tú. Y recordar de paso el litio, el valium…, la química innecesaria que inhalé cada vez que respirabas cerca de mi boca.
Un homenaje, que debería ser triste, al pequeño Príncipe de la Safor que me engatusó sin remedio con su pócima de sonrisas y miradas, y con un arsenal letal de palabras oblicuas, canciones mallorquinas, bailes griegos y mentiras. Al príncipe sin reino que me enseñó la playa como si fuese la primera vez, o la última, y me retuvo contra sí mientras cantaba “A la platja”, como si MdMB tuviese el poder del encantamiento. Al príncipe del que fue fácil vengarse violando a sus vasallos.
Te he visto y no te he reconocido, ni siquiera en tus palabras. Al contrario de lo que esperaba, me he sentido bien sabiéndome lejos de ti, de tu apatía, de tu infantil aburrimiento. A salvo.
Y me alegra saberte vivo.

Saliva dulce y clara
Entre tú y yo
Nada más que un beso

(PFP)

La foto es de Justo Sellés

Written by Zanobbi

junio 27, 2012 at 4:30 pm

Venciendo la inercia

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Mi inercia, la que me impulsa a sentarme en cualquier sitio y dejar que pase un día tras otro, sin molestarme en saber si ya es de noche o si tú has entrado por la puerta. La que me ha estampado contra los cabellos grises que encuentro en el lavabo y un montón de blísters a medio vaciar.
Mi inercia, que jugó a entenderse con la tuya sin conseguirlo.
Hoy vivo como merezco.
Tu inercia, que resultó aún más poderosa que la mía; que te obliga a dormitar por los sofás como el gato que no tenemos, a beber y beber y fumar y fumar como únicas salidas posibles. Congelado, sin palabras, muerto.
Mi inercia, la fuerza que no tengo y que me dirige, sin andar, hacia la nada. No somos nada, tú y yo juntos, navegando durante años contra estúpidas mareas. Flotando ahora en esta calma chicha, este calor insoportable que hace que la nada sea aún más nada. Más que nada. Nada.
Tu inercia, que te aleja de mí sin mucho escándalo. Que te impide acercar tu mano, juntar los labios, abrir la boca. O Acariciar mi cuerpo.
Mi amor no tiene nada que ver con fuerzas incomprensibles.
Doy patadas a la inercia, mi inercia, todos los días. Lucho con ella y contra ella, desorbitando mi planeta, arrastrándolo fuera de este absurdo sistema estelar aunque solo sea por un ratito. Y veo allá lejos los puntos azules de tus ojos preciosos en medio del desolado universo en el que habitas. Y me pregunto si algún día despertarás del sueño; si algún día tomarás impulso y saltarás con todas tus fuerzas, venciendo la inercia, y te alejarás del agujero negro al que nos precipitamos.

Written by Zanobbi

junio 21, 2011 at 3:48 pm

Publicado en Escribo y escriben, Musica

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Bs As

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Desde que llegué a Buenos Aires te ando buscando. Sin resultados, por supuesto.
Que tus emails vacíos, limpios de palabras y letras, no me echasen para atrás, es algo que aún no entiendo. En mis sueños, despierto como siempre, me pregunto qué hago yo en Buenos Aires, qué otros muchos encontraré antes de encontrarte a ti para, al final, no encontrarte nunca.
Aparto de mí, a pedradas, demonios argentinos. Respiro Buenos Aires, sudo Buenos Aires. Sonrío en Buenos Aires. Y vivo, como entonces, bajo miradas tangenciales o directamente abrumadoras.
Te traje varias cosas, desde mi recluido monasterio: dos cajitas de madera que alguien te hizo, la sinrazón aparente de tu huida y todo el olvido que se apoderó de mí en aquel momento. También traigo el edredón que nos cubría, ahora en Madrid no me hace falta y yo aún mantengo la esperanza.

(La foto es de Fiorella Di Biase)

Written by Zanobbi

marzo 22, 2011 at 2:52 pm

Otra vez pollo

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“… más adelante hasta llegué a alquilar un piso para mi marinero y yo en Portsmouth, a fin de poderlo ver más de lo que lo veía en Londres. Allí, como cualquier ama de casa posesiva, le hacía la compra y le cocinaba mientras él trabajaba y esperaba impaciente que regresara a casa. Una tarde me dijo irritado: «¡Cómo!, ¿otra vez pollo?» Son las únicas palabras suyas que se me han quedado grabadas en la mente…”
(J. R. Ackerley, “Mi padre y yo”)

Nota: la coincidencia de tema de las imágenes de esta entrada y la anterior no ha sido intencionada. Esta, aunque irreal, me resulta mucho más agradable.

Written by Zanobbi

noviembre 5, 2010 at 12:15 pm

Jo(lene)

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De todas las cosas malas que la medicación me regala, la peor es que, muchas veces, no encuentro las palabras. En estas ocasiones, cuando tengo algo que gritar y me desespera que mi cerebro no funcione a tiempo, recurro a otros, ayer a Dave Matthews (a quien desmembré a gusto) y hoy a Ray LaMontagne, que dice por mí lo que no me sale.

Nota 1: los paréntesis son cosa mía.
Nota 2: Se agradecen los comentarios


Jolene

Llamas de coca en mi torrente sanguíneo
Vendí mi abrigo en cuanto llegué a Spokane
Compré un paquete de cigarrillos bajo la lluvia del amanecer
Ultimamente no siento mis manos como mías
Mis ojos escuecen de polvo y ceguera
Te abracé una vez
Y te perdí del mismo modo
Jo(lene)
No voy a seguir adelante
Es demasiado tarde
Me encontré boca abajo en una cuneta
Con restos de cubata en el pelo
Sangre en mis labios
Y una foto tuya sosteniendo una foto mía
En el bolsillo de mis vaqueros
Todavía no sé lo que qué significa la palabra amor
Todavía no sé lo que qué significa la palabra amor
Jo(lene)

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Written by Zanobbi

febrero 4, 2010 at 3:57 pm

Domenica pomeriggio

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Me dice que no consigue mantener el equilibrio, que se va golpeando con los muebles del pasillo. Yo le miro, embelesado, porque nunca le he visto andar haciendo eses, ni cuando está borracho.
   ¿Qué has comido?
   ¿Cuántos paquetes te has fumado hoy?
   ¿Cuántos güisquis echan carreras por tus venas?
Las preguntas que no hago.

Me dice que no consigue resolver su proyecto, que no le cabe nada, que se está volviendo loco. Yo le miro irónicamente intentando averiguar si se requiere mi presencia o es simplemente un lloriqueo.
   ¿No tienes nada similar que fusilar?
   ¿No es tan solo una idea para un concurso que no saldrá?
   ¿Has sacado un lápiz y tirado unas líneas?
Las preguntas que se aturullan en mi garganta.

Me dice que no cree que pueda venir esta noche, que no se encuentra demasiado bien. Yo le miro indiferente, intentando no aparentar que ya no me importa, que me estoy acostumbrando.
   ¿Podemos llegar a estar aún más lejos?
   ¿Desharemos algún día todos los nudos?
   ¿Te echaré de menos el día que uno de los dos se vaya?
Las preguntas que no duran.

Written by Zanobbi

noviembre 17, 2009 at 1:02 pm