La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Precipicios

with 4 comments

Te observo desde mi lado del precipicio
el mismo al que hoy tengo ganas de tirarme
Y me pregunto:
¿Qué oscuras noches ibas a darme?
¿Qué mierda de vida me esperaba a mí a partir de ahora?
¿Qué parte no he comprendido en todos estos años?

He rebuscado entre los cientos de líneas que escribiste
y aún estoy intentando comprender
o encontrar algo con lo que alegrarme el día
y todos los días por venir
Pero no he encontrado nada
salvo el rastro de mi propia ironía
y la sangre reseca de todas las heridas que infringí
el dolor del que no he sabido cómo arrepentirme
Y aquí estás tú ahora para recordármelo
para restregarme sin muchas ganas
tu juventud poco lustrosa
tus borracheras
y la estela sucia de tus juegos nocturnos
No volverás a ver mi lucecita verde encendida
No volverás a pensar en ella siquiera

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Written by Zanobbi

septiembre 12, 2012 a 10:16 am

Publicado en Escribo y escriben, Gay

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4 comentarios

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  1. Conclusión: ya no estamos para aventuras. Llegó el momento del café y las pastas en alguna decadente pâtisserie que aun existen por tu villa. O por la mia, ya puestos. Y en la mesa más cercana al ventanal, para despellejar a los que pasan y no guardan los cánones. Esto, antiguamente, y ya una vez pasada de calores, provocaba más placer que ver a William Holden sin camiseta poniendo cachonda a Kim Novak en “Picnic”.
    Lo de pasada de calores lo pongo en femenino, pero en este caso vale igual pa un roto que pa un descosido.

    Mariam

    septiembre 14, 2012 at 9:10 pm

  2. Te diré que, al contrario que otras veces, no me ha hecho feliz tu comentario, como no te hizo feliz mi correo, como no me hizo feliz él. Lo achacaré a tu próxima situación de parada. Te quiero, apesar de todo. Besos muchos.

    Zanobbi

    septiembre 16, 2012 at 7:40 pm

  3. Después de leer Precipicios se me antojó contestar con este texto:

    “Es algo extraño como puedes amar a alguien, como puedes ser devorado en tu interior al necesitarlos, y ellos simplemente no te necesitan. Eso es todo lo que hay y nadie puede hacer algo al respecto. Y ellos se sentirán de la misma manera con alguien más y alguien más sentirá lo mismo por ti y así continuará por siempre – esta necesidad desesperada- y sólo una vez en un millón, dos personas se necesitan una a la otra”.
    Madeleine L’Engle
    Saludos, Luis

    Luis Liñante

    septiembre 18, 2012 at 2:36 am

  4. Afortunadamente, creo que la estadística es errónea… Una vez entre un millón!… Así seria imposible, o casi imposible, encontrar a ese alguien. Y yo creo haberlo encontrado varias veces. Seguro que tú también. Gracias Luis por tu visita y comentario, me paso a ver tus gayfiles enseguida. Abrazos.

    Zanobbi

    septiembre 18, 2012 at 10:14 am


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