La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Once

with 3 comments

Retengo entre mis brazos al niño de mi hermana, aunque él no quiera y refunfuñe desde el primer beso. Lo retengo y pretendo parar el tiempo: que no crezca más, que no cambie su preciosa cara de pintorcillo polaco por la del adolescente granudo que acecha. Que no deje de sonreír para ofrecerme tan solo miradas torvas.
Aprieto el cuerpo delgado y apoyo mis labios sobre el pelo dorado de un niño que deja de serlo.
Y lo noto.
Noto la sangre que corre más deprisa por sus venas, su fuerza y su olor, que ya no es el mismo; los peligros que le acechan y la mirada lánguida y cómplice de un ejército de niñas que parecen, que son mayores que él.
Y noto también mi pelo clarear, el caudal perezoso de mi sangre y el embotamiento que me impide ser yo desde hace mucho tiempo.
“¡Hummmmm!”, protesta el pintor; un ruido que ni un optimista podría asimilar al feliz ronroneo de un gato. “¡Ehhh, venga, que me haces daño, tío Z…!”. Pero no se lo hago. Solo quiere separarse, huir del calor agobiante de mi cuerpo, del aburrido y pesado velo de mis grises pensamientos.
Y le veo huir corriendo por el pasillo, dando pequeños saltos, bailando, y le grito en silencio: “¡Llévame contigo! ¡Enséñame a saltar!” Y desaparece por la puerta cuando la congoja me pone algo muy áspero en la garganta y los ojos se me nublan.

(Foto: Vincent J. Musi)

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Written by Zanobbi

marzo 4, 2011 a 1:33 pm

Publicado en Escribo y escriben

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3 comentarios

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  1. Huye de ti que quieres apresarle. Tampoco puede quedarse a ayudarte en tu idea. No se puede volver atrás.

    stultifer

    marzo 4, 2011 at 1:47 pm

  2. Seguramente algún tío tuyo experimentó lo mismo años atrás. Es inevitable. Pero no por eso joroba menos ni deja de provocar asperezas en la garganta ni nubes en los ojos…

    Be E Ese O

    theodore

    marzo 4, 2011 at 6:50 pm

  3. el no te puede enseñar… tienes tu que recordar como era eso de saltar. Está en algún rincón tanto el lugar donde va como la mecánica del salto…

    que qlegría dan los sobrinos pero que pesaditos a veces ¿eh? :-)

    besos

    adrianos

    marzo 4, 2011 at 7:10 pm


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