La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Runaway Heart

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Acaricia
Mi desbocado corazón
Y renombra
Uno a uno
Los latidos que te entrego
Acaricia
Mi desbocado corazón
Y devuélveme
Los días que robaste
Acaricia
Mi desbocado corazón
Y canta
Desde el silencio que te envuelve
Las canciones que olvidamos
Todos los te quiero
Que nunca nos dijimos

 

(Imagen: “My Wild Abstract Heart”, de Kris Cahill)

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Written by Zanobbi

octubre 26, 2010 a 2:35 pm

7 comentarios

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  1. Los días robados quedan perdidos. No tienen retorno.

    stultifer

    octubre 26, 2010 at 3:00 pm

  2. Y no hay pena de cárcel para quien los roba, hay que joderse.

    Zanobbi

    octubre 26, 2010 at 3:05 pm

  3. También eres poeta? Y un poeta enamorado además… qué raro, es fascinante! No sé qué le pasa a los enamorados que siempre están llorando por las cosas que no dijeron, los besos que no dieron y (lo peor) los polvos que no echaron… Creo que todos lo poetas son unos tuberculosos, jajaaj.

    Hazme un poema pornográfico, cari, para mi blgo DIALECTICA POETICA que estoy falto de poetas ultimamente, jaja.

    Thiago

    octubre 26, 2010 at 8:18 pm

  4. Thiago, que te quede algo claro: servidor NUNCA ha llorado por polvos que no echó… Tampoco por cosas que no dije. Y no recuerdo los besos que no di. Servidor todo se lo inventa, todo lo imagina y todo es pura patraña, como debe ser.
    No sé si sería capaz de escribir, en este estado miserable, un bello poema pornográfico, lo pensaré. Mientras te envío pornográficos besos.

    Zanobbi

    octubre 27, 2010 at 3:12 pm

  5. A mi me faltó decir sólo un “te quiero”. Tú sabes. Pero me jode más no haber dicho a tiempo “NO TE QUIERO”. Varias veces. Y subiendo el tono de voz hasta dar un berrido que hubiera ahuyentado a infames que solo quieren joderte la vida.
    Que coño, deberíamos tener un rewind, como los casettes antiguos y plantarnos en 1982, en 1984, 1989, 1990, 1992,93,94,95,96…y que a gusto me hubiera quedado. Mis autoinmunidades se hubieran quedado por el limbo.

    Marian

    octubre 27, 2010 at 6:30 pm

  6. Dios mío!, plantarse en 1982! ¡Si yo no había nacido, cariño! Y por favor, la década de los 90, bórrela de mi memoria. Total, como si hubiese nacido más o menos ayer.

    Zanobbi

    octubre 29, 2010 at 8:43 am

  7. Los 90 tuvieron cosas buenas. Tu y yo somos tu y yo gracias a cierto viaje que te llevó a un camino cerrado con una cadena y a un fantasma, como tu dices, de poca carne y mucho hueso.
    El 82…por favor, fué el año del Naranjito y de unos italianos de morirte con los que vimos la final del Mundial en el “Pinín” de Llanes. Eran tan cariñosos…
    Y el poema me encanta. Cuando te pones, te sales.

    Marian

    octubre 29, 2010 at 8:56 pm


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