La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Abrazos y azoteas

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El sábado reencontré tu casa, tras veinte años y cientos de obras. No hay otra casa igual en la calle Fuencarral, tan elegante y majestuosa. Allí reina, rodeada de montones de ladrillos sin interés alguno. Me la encontré de golpe, refugiándome de una llovizna ridícula bajo la marquesina de una zapatería de chichinabo. ¡Cuánto tiempo hace ya de todo!
Nada me hace recordarte con el aspecto terrible de tu terrible muerte, el infierno abrasador donde te quedaste. Nada. No te recuerdo, en realidad. Me has salido al paso desde la azotea y el torreón circular (uno más) de tu increíble casa, con un simple alzar la mirada. La locura de unos años que no echo de menos, el revoltijo oscuro de tu pelo, tu aspecto de Antinoo barriobajero con modales de señorito y vicios comunes…
Carlos, no sentí nada.
He olvidado la rabia, la pena y las risas, lo he olvidado todo. No recuerdo tu cuerpo desnudo al sol en la bendita azotea, ni los abrazos que nunca nos dimos. Ni el sudor ni los besos. Todo era un desbarajuste, una droga. Pura y dura. Pura y dura. Dura.
El mismo día que encontré tu casa y no sentí nada, un desconocido me abrazó, no muchos metros más abajo. ¿Qué sintió I. cuando me abrazó por primera vez? Nunca lo sabré porque nunca se lo preguntaré. Sé lo que sentí yo, el regustillo amargo que me quedó trepando por Fuencarral arriba, como si el día fuese luminoso y cálido. La constante de su mirada sobre la mía ha devuelto tu torreón y tu azotea al lugar al que pertenecen: el infierno helado de mi memoria.

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Written by Zanobbi

marzo 22, 2010 a 7:36 pm

5 comentarios

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  1. Ah qué triste….! Desde luego la casa es preciosa, y esos torreones o mansardas -creo que se llaman- en Madrid me encantan. Pero no sentir nada con ese recuerdo, queda muy frío, no? No sé las claves anteriores ni lo que hubo, ni lo que tiens ahora con I., pero yo creo que el recuerdo debe ser más selectivo y recordar lo bello con calidez, olvidando los malos momentos…

    Debió ser una vida intentas y fuerte…. por eso me apena que no sea más que un recuerdo frío. Claro que repito, tú sabes lo que sabes….

    Bezos.

    Thiago

    marzo 24, 2010 at 2:16 pm

  2. Por eso lo he olvidado casi todo, porque no fueron exactamente “buenos momentos”. No tengo nada con I, pertenece a otra. desgraciadamente.
    Más besos.

    Zanobbi

    marzo 24, 2010 at 3:17 pm

  3. Ah, si, su tu blog es este… claro. Pero pq no sale allí, al darle a tu avatar de blogger?

    Ah, es que es de WordPress, no? jajaja

    Bezos.

    Thiago

    marzo 24, 2010 at 9:09 pm

  4. A veces olvidar es difícil. Pero quizás es la única solución. bien porque no fueran buenos momentos, o porque fueran demasiado buenos, y se perdieron.
    Y un abrazo, aunque no haya nada porque sea de otra, sirve muchas veces para seguir andando.
    besos.
    muchos.
    envueltos.

    tatojimmy

    marzo 25, 2010 at 9:36 pm

  5. Voy a coleccionar abrazos. Y besos. Los tuyos, al estar envueltos, se conservarán mejor.
    Besos, muchos, a ti también.

    Zanobbi

    marzo 26, 2010 at 10:38 am


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