La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Rickie Lee Jones: dulce infierno en Madrid

with 8 comments

Cuando hace unos meses titulé una entrada “Rickie Lee Jones en las hogueras del infierno”, no tenía ni idea de que iba a pasarme un buen rato con ella allí.
No sé quién tuvo la brillante idea de celebrar el concierto de RLJ en Madrid en la Sala Caracol. Quizás este sea un buen sitio para ir a dar saltos, como el otro día con mis amados Temper Trap en Moby Dick, o para una fiesta de la espuma o liarse la toallita y ligar como en una sauna, pero desde luego no es el sitio para escuchar a un dinosaurio como la Jones.
¿No podían haber puesto unas putas sillitas?
¿Nadie sabía donde se conectaba el puto aire acondicionado?
Una hora después de que la duquesa de Coolsville comenzara su actuación, la chica que estaba a mi lado se desmayó, de pura deshidratación y calorina, literalmente rendida a los pies de su diabólico ídolo. Rickie enarcó un pelín las cejas (solo un pelín) al ver a aquella pobre tumbada con los pies en alto (¿a qué me recuerda a mí esto?) y dijo: “Sentadla, sentaos… Sentaos todos… Creo que incluso yo voy a sentarme”. Pero nadie lo hizo, ni ella. Yo soy muy aprensivo. Entre mis propios churretones de sudor, la cara fallecida de la pobre chica (que al levantarla entre su novio y el típico soy-médico-soy médico no paraba de repetir “qué vergüenza, qué vergüenza”) y la espesísima chaqueta que cubría el rotundo cuerpo de RLJ, yo también empecé a encontrarme mal, a no saber qué quitarme ya (mis tiempos de stripper quedaron atrás), a si beber o no beber, a buscar dónde apoyarme o dónde vomitar. El caso es que al final conseguí que mi cerebro le dijese al resto de mi cuerpo que yo podía con todo aquello y mucho más, que por infiernos mucho más cutres me he paseado y que oye, estaba en primera (primera no, primerísima) fila y a mí Rickie Lee Jones no me iba a ver caer como una pera madura. A mitad de la preciosa versión que hizo de “The last chance Texaco” conseguí dominarme.
Total que, aparte del calor, de estar dos horas de pie sin moverte (la RLJ actual da para marcar el ritmo con el pie y balancearte mínimamente en un par de ocasiones, no más) y lo frío que es generalmente el público en Madrid, todo fue bastante bien. Bastante mejor que la última vez en La Riviera, en la gira de “The Sermon on…”
En un aspecto más frívolo (que a mí me mola mucho), destacar que Rickie Lee, sorprendentemente, ha mejorado mucho. No es, claro, la chica terriblemente sexy de los 80, pero comparada con la Jones de los últimos años, qué quieres que te diga, estaba hasta guapa, sin la cara demacrada con la que aparece en el vídeo que colgó Federico en YouTube o el aspecto espantoso de mis dos anteriores conciertos de ella.
Y también ha mejorado su actitud. Sin ser un encanto, no ha derrochado malas formas ni comentarios despectivos ni malas caras, como otras veces. Es más, yo la encontré casi (casi) simpática. L., que como ya he comentado alguna vez es una fan fan de verdad, la encontró “guapísima” y “rejuvenecidísima” (“seguro que está enamorada otra vez”, añadió con voz ensoñadora). Hombre, ya he dicho que L. es una fan-fan total… Pero es cierto que Jones está mejor. Que iba casi arreglada (dentro de un baremo yanqui y bohemio, claro) y que estuvo correcta y agradecida, sin pasarse.
Yo diría que el concierto fue estupendo en su mayoría, con una RLJ que también ha mejorado mucho de voz respecto a anteriores ocasiones por aquí, alcanzando registros y modos muy de sus comienzos; dándole a las guitarras (3) con precisión y aporreando el piano menos precisamente. En las canciones más “intimistas” (que diría algún listo), el combo Rickie, Sal Bernardi (guita, teclados, armónica) y Rob Wasserman (contrabajo), funciona muy bien y por allí pasaron maravillas, especialmente “Bonfires”, del último CD, que es preciosa, triste y brutal.
Pero estar de pie escuchando canciones como “A tree on Allenford” o “It Takes you there”, a 100ºC, no es precisamente el plan de mi vida, por mucho que “Bonfires”, “We belong together” o “The moon is made of gold” me puedan hacer volver a sentir como si nunca hubiese pasado de los 15 años.
Y es en las canciones más festivas de Rickie donde el concierto se mueve mejor, todos nos movemos un poco mejor y donde aparece como la leyenda golfa y cachonda que también es: “Weasel and the White Boys Cool”, “Young Blood” o “Satellites” (que nunca falla). Pero es precisamente en estas canciones donde ves los huecos de esta versión de la banda: Jones necesita, con urgencia, un buen percusionista (ya que no parecen estar los tiempos para cargar con una batería entera), un buen guitarrista (Sal Bernardi siempre ha sido un músico mediocre y solo me hizo feliz con la armónica), unos cuantos vientos (un detalle siempre genial en muchas canciones de RLJ) y un bajo de rock (Rob Wasserman es un músico estupendo, pero no es un bajista de rock, menos aún de R&B, y se mueve bien –muy bien- en las “intimistas”, pero falla estrepitosamente en los números golfos de Rickie (algunos de ellos sus verdaderas joyas -¿dónde están Woody & Dutch, Rickie?-).
Por poner más peros, Rickie Lee se permitió destrozar una canción tan bonita como “Living it up” en función de no sé muy bien qué recreaciones absurdas, y no pudo dejar de cantar algo de “Ghostyhead” para que nos acordásemos de lo moderno que era ese álbum, de lo moderna que es ella. Y no hacía ninguna falta. Como no hace ninguna falta seguir cantando “Coolsville” como si estuviese aún en 1979. O como no le va, pero nada, el papel de mística iluminada.
No hizo concesiones. No cantó casi nada de lo que esperaban algunos (“Chuck E’s in love”, “The Horses”, “Flying cowboys”), tocó muchas del álbum nuevo (pero no “Old enough”, el precioso tema con Ben Harper) y, como siempre, demostró su carácter indicando cada dos por tres a Wasserman qué, cómo y cuándo.
¿Quién hace dos bises con dos canciones nuevas que no conoce nadie? Pues Rickie Lee Jones, que nos cantó la preciosa “The gospel of Carlos, Norman and Smith” y nos mandó para casa. Jodidos (por la deshidratación) pero contentos.

Nota: Vi a Javier Alvarez, al que encuentro siempre en conciertos de RLJ. Como siempre también, me faltó valor para acercarme a él y decirle que “Ya no te acuerdas de mí” es una de las canciones más bonitas que conozco y que siempre que la escucho me quedo turulato. No me atreví porque, a pesar de lo que algunos opinan, yo soy un tipo muy tímido. Y porque la cara que se gasta Javier, generalmente, no invita tampoco.

“The Gospel of Carlos, Norman and Smith” (Madrid, 17/11/2009 – Vídeo de jorgetaus, que debía estar pegadito a mí)


Jorge tiene otros seis vídeos del concierto en YouTube

 

Anuncios

Written by Zanobbi

noviembre 18, 2009 a 12:37 pm

8 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Dije gracias suficientes veces????

    L

    noviembre 18, 2009 at 3:39 pm

  2. holy shit

    ValG

    noviembre 18, 2009 at 3:39 pm

  3. Sí. ¿Te agradecí el jamoncito y las cervecitas?
    Estamos en paz.

    Zanobbi

    noviembre 18, 2009 at 3:41 pm

  4. Val: Go back to your porn movies and the hell you came from. God bless you.

    Zanobbi

    noviembre 18, 2009 at 3:42 pm

  5. Hola, tuve la suerte de estar también en primera fila pero en su primer concierto de esta semana en Cádiz sin pasar tanto calor, con la cámara en las manos y alguna que otra cerveza, de pie y disfrutando de un ambiente relajado. RLJ demostró su carácter y particular actitud.
    Supongo que estos días irán apareciendo más entradas de los distintos conciertos. Saludos!!!

    Álvaro

    noviembre 19, 2009 at 11:21 am

  6. Alvaro, el hombre con la mirada intencionada, muy buenas. Como te comenté, me resulta muy curiosa la coincidencia en lo de las “miradas” y las entradas de RLJ.
    He de decirte que yo también le pegué, considerablemente, a la cerveza en el concierto, pero ni por esas. Todavía me estoy rehidratando.
    Saludos y gracias.

    Zanobbi

    noviembre 19, 2009 at 11:33 am

  7. Hola, soy el de los vídeos. Muy buena crónica.
    Cerca debíamos estar porque el episodio del desmayo me pilló también muy cerca.
    Saludos!

    Jorge

    noviembre 25, 2009 at 2:01 pm

  8. Gracias por tu comentario. Si me llego a desmayar yo, ese sí que te hubiese pillado cerca…
    ¿Próximo concierto en el que nos “veremos”? (Por lo que he visto, vas a… ¿todos?)
    Saludos.

    Zanobbi

    noviembre 25, 2009 at 3:30 pm


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: