La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Remembrujo

with 4 comments

Piero

Anoche te soñé regresando, toda una vida después.
Lánguido, azul, delgado hasta lo transparente.
En ti nada había cambiado. Era yo el extraño al que sonreías, de lado como casi siempre.
En medio de mi sueño calculé mentalmente tu edad, mi edad, los años transcurridos desde el roce perfecto de tu mejilla contra la mía.
Me dijiste algo sin preguntarme, como si nuestro encuentro fuese algo previsible, vulgar.
Y comencé a ahogarme.
Sentí mi cara contra la almohada, incrustada, sin resquicio posible para el aire.
Me mirabas y sonreías, te alejabas y luego volvías, mientras yo intentaba torcer la cabeza, liberar mi boca y respirar, gritar tu nombre para que desaparecieras.
Sé que desperté sin lograr moverme, sabiéndome vivo pero todavía ahogándome. Aún te vi una vez más en lo más profundo de mi almohada, escondiéndote; y, tras un esfuerzo sobrehumano, conseguí apoyar mis manos contra ella, levantarme y coger todo el aire que pude, todo el aire de la habitación.
Pero no pude gritar, ni tu nombre ni nada. Solo me salió un quejido ahogado, un sonidito ridículo.
Mi forma de no llorarte.

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Written by Zanobbi

noviembre 2, 2009 a 8:46 pm

Publicado en Cosas

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4 comentarios

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  1. Placer, Zanobbi, leerte…

    :-*

    barroterapia

    noviembre 4, 2009 at 1:01 am

  2. Y yo espero (con gula) que actualices. Gracias. Besos.

    Zanobbi

    noviembre 4, 2009 at 2:01 pm

  3. Remembrujo
    Me ha encantado. Cuando se escribe tan bien, uno debe de hacerlo. Ya sabes que libro tienes que poner en marcha, lo bordarás. Enhorabuena por expresarte tan bien, eres muy sensible y lo trasluces en ésa prosa poética que nos regalas. Gracias por compartir tanto con tantos.

    el Trasgu fantasma

    noviembre 5, 2009 at 2:29 am

  4. Oye, gracias. Me abrumas. Sí, ya sé qué librito te gustaría leer, pero no lo veo claro. Cada vez que le echo un ojo, lo aparto a un lado. Necesito tiempo y tranquilidad, y no tengo ninguna de esas dos cosas. Veremos… Se me ocurre una lectura pública, en el salón de VE con un fuego, unos cuantos amigos y unas botellitas de licor, ¿qué te parece? Y luego quemar el Manuscrito (con mayúsculas, sí).
    No tenía ni idea de que me siguieses por aquí también, gracias de nuevo.

    Zanobbi

    noviembre 5, 2009 at 3:33 pm


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