La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Washington

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hx1

En el ocaso de los días
Y desde la mitad de este cuerpo lacerado
Requiero a su dios que me guíe
Que me lleve donde los niños no lloran
Donde tú resistes impasible el paso del tiempo
Donde nadie cuenta los días de lluvia

Mira hacia atrás y dime
Que no te quise lo suficiente
Que destrocé tu corazón desprotegido
Que deseaste dejar de dejarme
Desde antes de haberme amado
Antes de haberme conocido

Miénteme como solías
Y dispón ante ti mil cosas que olvidaste
Ya no sigo tus estelas brillantes
No dibujo tus contornos en el agua
Ni respiro el desaire de tu boca
Distraigo la pena con el hambre

 

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Written by Zanobbi

octubre 16, 2009 a 10:16 am

Publicado en Cosas, Poesia

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8 comentarios

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  1. Washington?
    Hey, stop draggin’ YOUR heart around!

    ValG

    octubre 23, 2009 at 11:30 am

  2. F**k you, a**hole

    Zanobbi

    octubre 23, 2009 at 11:36 am

  3. Me encanta, Zanobbi, cómo algunos poemas nos permiten, aun desconociendo la vivencia que refleja el autor, sentirnos tan identificados con el mensaje… Supongo que en parte es una cuestión de egocentrismo por mi parte, pero también quiero creer que los buenos poemas tienen la capacidad de transmitir emociones universales, y que estas son tan amplias que abarcan circunstancias muy distintas, como una nube, y proyectan sus sombras y sus claros de luz sobre terrenos muy dispares.
    Mucha palabrería la mía, lo sé, para decir que he leído éste mientras escuchaba Lost Love, que tienes colgado más abajo, y me he muerto del gusto. Por hermoso, y porque ha funcionado a modo de exorcismo e intuyo que cierta visita pesada hoy no va a tener ganas de venir.

    Besote.

    barroterapia

    octubre 26, 2009 at 1:17 pm

  4. Tengo mis reticencias respecto a Washington, pero no pude evitar escribirlo y no pude evitar colgarlo y no puedo evitar no borrarlo, lo que nos lleva a que tú hayas leído esto y me hayas escrito esto y esté aquí escribiéndote esto… No saber tu nombre, o algún nick desconcertarte, me obliga a no llamarte, lo que me jode. Pero no me impide, de ninguna manera, devolverte el besote duplicado, sonoro.
    (He incorporado tus dos tobillos a mi lista de leíbles)

    Zanobbi

    octubre 27, 2009 at 12:30 pm

  5. :) Qué lindo.
    Pues me alegra que no hayas podido evitarlo, en serio. Con el gusto que me da repetir el último verso en la parada del autobús, en voz baja.
    Puedes llamarme Jose, o también “o”. Como más cómodo te resulte.
    El blogrolleo es mutuo, ¡gracias! Y el rebesote también:
    ¡Muack!

    barroterapia

    octubre 28, 2009 at 7:37 pm

  6. “O” me parece incómodo, me explicarás algún día quién te rebautizo con algo tan corto, tan como de asombro, quizás dubitativo. ¿Eres un ser asombrado? ¿Eres una duda de niño? “Jose” me resulta tan descaradamente repetitivo, tan como de trío, tan mío, que voy a tener que buscarte algo que me/nos guste, dame algún tiempo.
    Redevolver los besos se me antoja un poco cursi, pero aún así te smuackmuqueo la rabadilla y el cogotín.

    Zanobbi

    octubre 29, 2009 at 4:14 pm

  7. Dios santo!! Sabia que te estaban envenenando

    Ruculo

    octubre 29, 2009 at 4:21 pm

  8. F**ck you, too

    Zanobbi

    octubre 29, 2009 at 4:22 pm


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