La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Espejos

with 3 comments

ron_mueck
Poco antes de morir, mi madre, en una de sus escasísimas “aperturas al exterior”, me dijo algo que ahora recuerdo frecuentemente. Ese día estaba algo baja de moral y cuando le pregunté qué le pasaba, en vez de sonreír irónicamente y decir que nada (como hacía siempre), miró fijamente hacia la tele apagada y me dijo:

“¿Sabes?, yo no me doy cuenta de la edad que tengo hasta que me miro en el espejo por las mañanas, cuando me levanto. Lo que quiero decir es que yo me despierto y pienso en lo que tengo que hacer, lo que hice ayer, si os pasa algo a alguno de vosotros, las cosas que me cotillearon mis amigas… Y la sensación que tengo ahí, en la cama, es la misma que cuando tenía 20 años, no hay ninguna diferencia, no sé si lo entiendes. Estoy ahí, hecha un ovillo, bien apretujadita entre las sábanas y ni me acuerdo de mis arrugas, de mis limitaciones, de nada, como si fuese capaz de cualquier cosa. Y hago planes de comprarme ropa, de irme a la playa; fíjate qué tontería, de irme a bailar… Y salto de la cama tan contenta y llego al baño y me miro en el espejo y la persona que allí encuentro no soy yo, no soy yo… No es una sensación agradable”.

Las palabras de mi madre, que recuerdo sorprendentemente bien (a pesar de mi afición a teñir de otros colores todo aquello que me atañe), vienen a mi memoria, sobre todo, los sábados, domingos y fiestas de guardar, los días que puedo dedicar algo de tiempo a zangonear en la cama. Y cada vez más, la persona que yo encuentro en el espejo cuando por fin me levanto, no tiene nada que ver conmigo. Absolutamente nada.

Imagen: “Crouching boy in mirror” (Ron Mueck)

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Written by Zanobbi

febrero 24, 2009 a 8:42 am

3 comentarios

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  1. Beautiful post!
    That is so true It is like a stranger looking back at us!

    Thank you! I’m happy you took your time to read my post and write something back. I didn’t know your spanish was good enough.
    Last time I read something from you was “My life at my parents” and “Shit happens”… Well, I lived very similar stories, but I COULDN’T tell you anything, I couldn’t write. Still hurts. I know what it is, how it goes. I wish you luck and the best.
    I read you’re here in Europe… Where? And what about P? XXX

    nituru

    febrero 26, 2009 at 8:16 pm

  2. I spoke Spanish well when I was little. Now I can still read it and understand it but I cannot speak or write it very well anymore.
    Thanks for your good wishes. Yes, it is hard to take care of one’s parents. Sorry to hear that you went through similar circumstances. Sometimes I have to lock myself up in the bathroom and have a good cry. But overall I am able to stay quite positive.

    nituru

    febrero 28, 2009 at 9:30 pm

  3. Es una entrada preciosa… Me resulta increíble que tu madre te dijera todo eso. No creo que se haga muy a menudo, una conversación así, en las familias. Ni entre la gente en general.
    Back… for good?
    xxoo

    Mi madre, en muy poco tiempo, dejó de ser una pija altiva, dura y fría para convertirse en alguien desvalido, casi una niña pequeña lloricona. Pero es una historia larga. El caso es que pasó de caminar como flotando a medio metro de altura por los pasillos de casa (y a un par de metros si era por la calle…) a encogerse por los sofás de su salón. Daban ganas de acariciarla, como a un gato. Y, como un gato, podía, o bien revolverse y arañarte o ronronear un poco pidiendo más o huir corriendo a esconderse… Y solo de vez en cuando, tras apartar tu mano de su espalda o su cabeza (supongo que sin querer demostrar la frialdad que tú invariablemente sentías), soltaba cosas como esta que cuento en la entrada, no sé si a todo el mundo. Su rapidísima enfermedad incrementó un poco la frecuencia de eso que llamo yo sus “aperturas al exterior”, pero no la intensidad, si esto tiene algún sentido.
    Cuando mi madre me dijo esto (más o menos con esas palabras, creo recordarlo bien) yo empezaba a acostumbrarme a ese tipo de charlas con ella (ese tipo de monólogos, más bien), algo que no le pegaba nada, algo que no había hecho en su vida. En realidad no era del todo agradable, así que me lo tomé un poco como una terapia (para ella) y como un “documento histórico” (para mí). Incluso decidí grabar todas esas conversaciones (esto le hacía gracia), pero no tuve tiempo de hacerlo porque se murió.
    A mí me gusta escuchar, de vez en cuando, cosas así. A mí me sale, de vez en cuando, decir cosas así. Aunque suenen a chorradas. Lo que pasa es que ahora, según va pasando el tiempo, la gente cada vez está más a su rollo y yo al mío, así que cuando tengo una “apertura al exterior”, generalmente lo único que obtengo a cambio es la mirada a la vez asustada e incrédula de mi JA, que preferiría seguramente que me callara y le hiciese un par de huevos fritos. Esa es una de las razones por las que yo escribo en un blog. Quizás.
    Me alegra que estés de vuelta, aquí y en tu ad infinitum. Estaba preocupado. Besos.

    angostura

    marzo 5, 2009 at 6:58 pm


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