La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Sewagram, Khajuraho

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khajuraho1Mientras JA y yo planeamos nuevos viajes y decidimos si nos gastamos la pasta en una secadora, la librería que nos falta en el salón o una maquinita de ejercicios que nos modele, Anand me envía un mensaje que me suena desesperado, aunque ni siquiera lo entienda del todo. Porque  Anand no habla muy bien español, ni siquiera habla bien inglés, y mis conocimientos de hindi son nulos. Así que me resulta muy complicado interpretar sus mensajes, sus entrecortadas frases por teléfono. Además, Anand es indio y pobre, con todo lo que esto significa en mi incapacidad de entenderle.
Cuando tú miras a Anand, sólo ves un chico casi adolescente moreno, guapo, sonriente y  vestido con falsificaciones de todas las marcas posibles, que persigue turistas con su encanto irresistible. Y te crees que es como tus sobrinos, o como eras tú hace años, pero sin pasta, sin coche, sin casi nada. Hablas con él de cualquier cosa, de fútbol, de lo que ocurrió en Bombay, de chicas, y te crees que vive en un mundo parecido al tuyo pero miserable. Y no es así.
Yo no tengo una fe ciega. No creo en su dios ni en el mío. No sonrío constantemente. No me conformo con lo que tengo. No condiciono mi vida por obligaciones que no entiendo ni por ancestrales misterios incomprensibles. No tengo que buscar pasta como sea para pagar la dote de mi hermana.
Yo me rebelo, él no. Yo hago lo que me da la gana, él no. Yo me diluyo en neuras absurdas, él no. Yo como todos los días y él no.
Anand me pide, agobiado, un dinero que él no tiene y a mí me sobra. Una cantidad insignificante que resolverá su problema y que yo me bebo y me como en un fin de semana. Conozco a Anand lo suficiente para saber que no me hubiese pedido jamás nada, nunca, así que algo de verdad importante debe ocurrirle. No le he preguntado, me preocupa herir su india dignidad.
Y mientras iba paseando hacia Correos para enviarle su dinero, pensé en lo extraño que es el mundo.  Por alguna razón que prefiero ignorar me ha entrado la congoja y he visto a Anand en su miserable villorrio, jugando con los niños y durmiendo sobre el colchón de paja con la camiseta de “España” que le envié, sin luz, sin agua corriente. He ido más allá y he recordado a todos los niños sucios y a medio vestir que en mis viajes me han pedido de todo, desde dinero a bolígrafos y pitillos. Hasta que me he topado con mi imagen en el sofá, engordando de patatas fritas sin compasión y con el dedo en el mando a distancia como única gimnasia, tomando pastillitas de a 100€ la caja para sentirme un poco mejor envuelto en los edredones que protegen mis sueños.
Ahora, después de todo esto, Anand dirá que daría su vida por mí si hiciese falta (sí, es muy Bollywoodiense para esto), que sea lo que sea lo que yo necesite él estará allí, para siempre, porque soy su hermano. Bueno, no es exactamente así, pero casi. A mí se me cae la cara de vergüenza solo de pensarlo. Me durará unos minutos, como la congoja del paseo hasta Correos.

“…i know that you are so kind and so helpful with me but i am also human and i understand you that you don’t have one tree of money that you just pluck and you got money no you are also working like me just difference between of our level……”

(Foto: Zanobbi 2006)

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Written by Zanobbi

febrero 4, 2009 a 6:50 pm

Publicado en Cosas, Viajes

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6 comentarios

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  1. Este invierno hemos comprado una lavasecadora (fascinante neologismo) y ha cambiado nuestras vidas.
    Claro que aquí ha llovido todo lo posible, este invierno.
    Que una lavasecadora suponga un cambio sustancial en mi vida es una suerte inmensa.

    Curioso. Muy curioso el tema de la lavasecadora, porque es exactamente el tema que nos une y nos separa a mi JA y a mí en este momento. La lavasecadora, por estos lares y a nosotros, no nos sirve nada más que para liberar de la horrible y omnipresente cocodrila-tendedero al rincón más soleado, bonito y placentero de nuestro humilde hogar (ahora tuyo también), el rinconcito donde quiero poner una mesita y dos sillas donde desayunar junto a mi amor los domingos por la mañana y fiestas de guardar. El problema es que JA no desayuna… Bueno, tan sólo un café con hielo al que (según él sólo a veces) pone un chorrito de güisqui, para alegrarse… ¿Cómo puedo yo compartir una lavasecadora (ni mi vida) con alguien que desayuna carajillos helados? En fin, que andamos liados con marcas, modelos y precios. Y claro, el temita estético, que para eso nuestra preciosa cocina es de Diseño, D-I-S-E-Ñ-O, como no podía ser menos, y la dichosa lavasecadora no puede ser blanca, como cualquier electrodoméstico que se precie. Que tiene que ser o inox o negra, y esto ya es mucho pedir.
    No sé si mi lavasecadora cambiará mi vida el día que la compre, pero mucho me temo que seguiré desayunando solo, domingos y fiestas de guardar.

    angostura

    febrero 7, 2009 at 6:42 pm

  2. Dios, borra eso. Jajajajajja. Publícalo. Como desees, como en La princesa prometida

    angostura

    febrero 7, 2009 at 6:44 pm

  3. Uh, uh… Así os va a salir por un ojo de la cara, porque no son lo que se dice baratas, no me extraña que sea tema de discusión.
    Bueno, pues otra cosa a tener francamente en cuenta: que la relación entre capacidad de lavado y de secado sea lo más pareja posible, porque habrás observado que nunca secan tantos kilos como lavan. Normalmente secan la mitad de lo que lavan. Encontrar una que seque 5 y lave 7 es ya estupendo.
    Yo creo que recuperar esa esquinita estaría muy bien. Además ya sabes que la humedad de la ropa húmeda que va secando dentro de casa, se queda en el ambiente, enfriando así la casa en invierno. Eso es fatal, FA-TAL.

    Y qué sería de mí, huérfano, sin tus consejos en estos asuntos imprescindibles para la vida en pareja… Mira que si le seco a JA la mitad de lo que le lavo, con lo que él mancha… 7 y 5, 7 y 5, 7 y 5, intento grabarlo en mi memoria.
    Recuperaré esa esquinita, me cueste el güisqui que me cueste.

    angostura

    febrero 10, 2009 at 11:38 am

  4. Siento (a ½) irrumpir again en tu oskuro submundo, pero tengo ke decirte ke la foto es impre-zzzionante. Cojonuda, incluso.

    GRACIAS. DESAPARECE.

    RUCULO

    febrero 11, 2009 at 9:46 am

  5. Hola… perdon pero, al leer el primer comentario no he podido evitar ponerme en contacto contigo. Creo que conozco a Anand, de este año, que estuve en Khajurajo. Quisiera saber si el Anand que mencionas es el mismo que yo conozco. Le tengo muchisimo cariño. Por favor, solo quisiera saber tu mail para mandarte una foto de el, y asi me puedas decir si es el mismo.
    ¿Te importaria escribirme un mail donde poder mandarte adjunta la foto?, es posible que conozcamos a la misma persona… No tengo ni idea de blogs… este lo he leido por pura casualidad.

    Gracias

    Nantela

    enero 4, 2010 at 6:41 pm

  6. Te he enviado un correo. Beso.

    Zanobbi

    enero 10, 2010 at 9:48 am


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