La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Carne o Pescado: Cartas a Yvonnette

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sirenillos

Estoy desayunando por segunda vez, ahora delante del ordenador, y aprovecho para contestarte.
“Carne y pescado” era la forma que teníamos mi padre y yo para definir si alguien nos resultaba sexualmente atractivo o no… Quizás no fuese algo muy común entre padre e hijo pero mi padre no era muy común y yo estoy por decidir…
Hay que aclarar que él odiaba el pescado… Así que si una tía, aunque fuese guapísima, no le ponía nada, entonces era pescado. Una mujer podía ser fea (o no) pero ser muy sexy; entonces decíamos que era carne. Yo, claro, perdido por los armarios de mi adolescencia, hacía muchos esfuerzos por no declarar mis pescaderías y mis carnicerías particulares. Y él no paraba de preguntarme : “¿Y Ava Gardner qué te parece, carne o pescado?” Y le dejaba muy orgulloso cuando sin dudar respondía: “¿Ava Gardner?  Ternera de primera” Y se reía, el muy cabrón…
Me creías mayor… Soy mayor. Me encuentro mayor. No parezco mayor, pero me noto terriblemente mayor. Me siento muy mayor. Pero, ¿mayor que qué, que quién?  Lo que es evidente es que debo ser mayor que tú. La reposición de Brideshead en la que yo me escapaba de clase no puede ser después de 1983-4 o así. Prefiero no pensarlo.
¿Por qué lo del domingo? Hay montones de personas que odian los domingos… No es que tenga una fobia exagerada a los domingos (mi día terrible son los martes, es largo de explicar…) pero en mi caso supongo que tiene más que ver con  mi infancia, no lo sé. En esta larguísima vida de viejo que me atribuyes, los domingos me he dejado siempre montones de cosas a medias, cosas por hacer, por arreglar, pequeñas cosas, grandes conversaciones, tremendas peleas, intensos polvos, furtivos y brevísimos encuentros de noche de domingo sabiendo (o ignorando) que todo acababa en las pocas horas que el señor lunes y su implacable negro horario tardaba en aparecer. Madrugada domingo – lunes = Todo – Nada.
Estoy desvariando. Pero yo ya no odio los domingos. Procuro, simplemente, tener cuidado de no alzar la voz, de no pensar mucho, de no empezar nada que tenga que dejar porque al día siguiente es lunes, de no tener conversaciones de última hora. De no coger el teléfono. TODO puede esperar a que el lunes me diga lo que tengo-debo hacer. El domingo tendría que decidirlo yo solito, y no suelo estar preparado.
Sigo desvariando, lo siento.
Esther: ella me habló mucho sobre su padre, su muerte en el barco, sus sensaciones en aquella casa ella sola, la muerte de su marido… Pero creo que era una mujer mucho más “terrestre” que espiritual, por decirlo de algún modo. Nos llevaría una conversación (no de domingo) todo esto.
Me gusta pensar que no eres solo una seguidora del blog (el de la Villa que, por otro lado, siempre tiene un pie en la tumba), sino una colaboradora del mismo.
¿Por qué soy un misterio? (Aunque sea un misterio afín…) No tengo nada de misterioso. Creo que a mí, desgraciadamente, se me ve venir desde lejos, incluso cibernéticamente.
La medicación, quizás lo notes, está haciendo estragos. He pasado de no ser yo histérico a no ser yo displicentemente displicente, como el blog. Pero las cosas, hoy, son así.
¿Qué tal va la búsqueda de mi  marido de sustitución? Tengo que ir preparando a mi danzante consorte.
2 besos.

 (Las imágenes están extraídas del blog Ilusiones)

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Written by Zanobbi

diciembre 2, 2008 a 10:34 am

Publicado en Cosas, Gay

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