La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Sonrisas azules y blancas (Gertru Froilán)

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froilan

Este verano me enteré de que Gertru Froilán había muerto.
Decir que conocía a Gertru sería una desfachatez por mi parte. Pero durante muchos años la he visto, siempre sonriente, en su pequeño puesto nocturno de la Playa del Arenal, en Jávea, donde vendía sus obras junto a su marido. Hablé con ella muchas veces, todas las que me acercaba al puesto y echaba un ojo a los pequeños cuadros mientras charlaba con ella de cualquier cosa y me dejaba seducir por su simpatía. Varias veces le compré alguno, preciosas miniaturas que recrean los rincones de mi infancia, el escenario azul y blanco de mis primeras pandillas, de la película embarullada de veranos llenos de mar, pulpos y sal, cine, bocadillos, bicis, motos, chicos y besos, y que cuelgan por varias paredes de esta casa tan poco azul y tan poco blanca.
Gertru murió en 2007, pero ese año yo andaba perdido por otros mundos y no pude enterarme. Ha sido al final de este verano cuando mi hermana, experta en dar malas noticias sin inmutarse, me lo comentó.
Los cuadritos de Gertru tienen un significado muy especial para mí. Los que más me gustan son los primeros que compré, pequeños óleos sobre tabla que me suponían una batalla interna (también parejil) a la hora de enmarcarlos… (Los cuadritos son, realmente, muy pequeños, y yo me empeñaba en convertirlos en piezas de museo a costa de grandísimos y recargados marcos que obligan a todo el mundo a acercarse mucho al cuadro y mirarlo como miras los cuadros pequeñitos en los museos, con devoción, descubriendo secretos…)
Al final de este verano volví por la playa y vi el puesto de Gertru con su marido, como siempre, al frente. Por supuesto, no me reconoció (el pobre debe ver tripicientas mil personas cada noche, como para acordarse). Me acerqué, curioseé y revolví como siempre, pero no pude decirle nada. Desde aquí le digo ahora que su mujer me hizo 2 regalos: el primero sus cuadros, que abren ventanitas al mar cada día. Y el segundo su sonrisa, que no olvido.
www.gertrufroilan.es

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Written by Zanobbi

noviembre 9, 2008 a 7:00 pm

Publicado en Cosas

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Una respuesta

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  1. Me escribe Pere, el marido de Gertru. Supongo que no le importará que copie aquí su mensaje, para quien quiera darse una vuelta por Xaló (que es un sitio estupendo) y ver la exposición. Gracias, Pere.

    “Sí, es cierto que cada noche de verano se acercan muchas personas a la parada. De todas maneras, no todas guardan un recuerdo tan dulce como el que cuentas, y eso quiero agradecerlo.
    El 17 de octubre los alumnos y alumnas de Gertru (dio clases de pintura durante varios años en las Escuelas de Adultos de Benissa y Xaló), le ofrecieron un sentido homenaje. Con ocasión del mismo se inauguró una exposición en el museo etnológico de Xaló que estará abierta hasta el 16 de noviembre. El ayuntamiento de Gata de Gorgos (donde nació) también quiere homenajearla. Mi vida, lo que quede de ella, se alimenta en buena medida de esos actos de amor desprendidos, como tus palabras en “sonrisas azules y blancas…”. Gracias.
    Pere Escoda”

    Zanobbi

    noviembre 10, 2008 at 11:18 am


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