La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Pasado mañana, Joan Baez

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Yo era un niño muy pequeño (y bastante raro) cuando, de puntillas, me asomaba a duras penas por la ventana del cuarto de mis hermanos mayores para espiarles. En realidad a mí no me importaba nada lo que estuviesen haciendo. En aquellos días, yo no tenía noción alguna de lo que el mundo realmente es, ni la calenturienta imaginación posterior, ni nada que me llevase a desear saber qué hacían mis hermanos y sus amigos allí dentro en los largos atardeceres de nuestros interminables veranos de entonces… Lo que ocurría es que, como un ratoncito de Hamelín, desde la lejanía de los escondites donde yo jugaba, pintaba y enloquecía solo, de pronto escuchaba una voz que parecía volar por encima de todos los naranjos y almendros que protegían mi mundo de enano, chocando y haciendo ecos entre ruinas y montañas. Y seguía y seguía esa voz, cada vez más poderosa y vibrante, cada vez más doliente, hasta la ventana del cuarto de mis hermanos mayores. Arrastrándome entre cactus, pitas, buganvillas y todo tipo de plantas llenas de pinchos y espinas, alcanzaba a ver aquel cuarto mal iluminado y peor ventilado, húmedo, la cueva que mi padre ordenó cavar y robarle a la montaña de piedra. Allí, una pandilla de adolescentes a medio camino entre una comuna hippie y un coro de parroquia, tirados sobre las 3 camas, parecían alucinar mirando al techo mientras aquella voz se escapaba de un único altavoz invadiéndolo todo, saliendo a chorros por la ventana y dándote golpes en el estómago y en el cerebro. Y en el corazón, aunque yo no tenía ni idea de dónde quedaba eso entonces…
Ahora, tanto tiempo después, me asombra que siendo tan pequeño fuese tan vulnerable a voces y sonidos (entre otras cosas), que el niño vulnerable se haya convertido en un hombre a la vez tan vulnerable y tan cabrón, y que Joan Baez, a sus 67 años, haga un nuevo disco (yo les llamo discos) y me quede un mínimo de sensibilidad para escucharlo con regusto.
Cuando mis hermanos flipaban en el interior de su cueva, Baez era una niña poco mayor que ellos. Pero claro, para mí la voz y las fotos (siempre de perfil) de las fundas de los discos eran las de una señora que yo imaginaba más cerca de mi madre, de algún ángel celestial, de la virgen incluso… Esa voz, el pelo largo, la solemnidad de aquellas canciones tan tristes, tan serias…
A los 18, Baez irrumpe en el mundo con una voz prodigiosa, más parecida a una soprano que a una cantante popular; una niña que, únicamente con su voz, su guitarra y un puñado de himnos y baladas, encandila a millones de almas sensibles por el mundo y comienza una carrera increíble. Hace 2 discos de música tradicional, conoce a Dylan, se lían y empieza a robarle (según expresión propia) canción tras canción según él va componiéndolas. Saca 2 álbumes en directo donde empieza a mezclar lo tradicional con lo contemporáneo y a exponer a Bobby al mundo, convirtiéndose en la promotora por excelencia de un Dylan desconocido (en conciertos, discos, etc.). Dos discos más con folk tradicional, autores contemporáneos y Dylan a tope, poco más que guitarras, bajo y una sola voz, la suya. Al mismo tiempo comienza su compromiso político (Vietnam, derechos humanos). Rompe con Dylan. Musicalmente le da por “experimentar”: discos de pop orquestado, navideños, el precioso y arriesgado “Baptism” (mezcla de música y poesia recitada) y la posterior inmersión en el country & western durante varios discos más. Va  a la cárcel dos veces por sus actividades políticas, a Woodstock preñada, a Vietnam en plena guerra y se marca un disco en el que una de las caras es un largo poema, ella sola con un piano, entremezclado con lo que graba durante los bombardeos en Hanoi (“Where are you now, my son”). Le da por acordarse de sus abuelos y graba “Gracias a la Vida”, en español, un CD de 1974 que suele estar entre los 10 más vendidos de folk de iTunes-España 34 años después… (Un disco que, salvo dos gloriosas excepciones, odio). Su vena de compositora, más bien escasa, deja algunas perlas y una joya: “Diamonds & Rust”, del disco del mismo nombre, un himno dedicado a e inspirado por Dylan (Judas Priest, por increíble que parezca, la versionean y se convierte en uno de lo grandes éxitos del grupo). Baez en las listas de éxitos… Después, la Rolling Thunder Revue. Viene por primera vez a España tras morir Franco y monta la de dios en un programa ridículo de la tele dedicándole una canción a la Pasionaria. Sus conciertos en Barcelona fueron “experiencias religiosas” de verdad, no lo que canta el niño iglesias. Mucho rogelio, hippie, progre, puño, rollito nacionalista, pana… Ella lo lleva como puede (mal), hace algunos comentarios terribles (“yo no soy nacionalista, pero, vale, es OK”) cuando el público canta himnos de esos de segadores y gritan consignas trasnochadas… Pero los 80’s llegan y Baez comienza, musicalmente hablando, a marchitarse. Su voz también y empieza a divagar, a cambiar de una discográfica a otra, de un productor a otro. Ni repertorio, ni composición, nada; todo es un pequeño desbarajuste que dura… casi 15 años. A mediados de los 90, Baez reacciona: comienza a rodearse de músicos jóvenes, la vanguardia del nuevo folk-rock (Dar Williams, Ryan Adams, Sinead Lohan, Josh Ritter, Steve Earle), prosigue (como Dylan) con sus giras infinitas y empieza a grabar una serie de discos, a la vejez viruelas, de folk casi alternativo (¿se puede decir esto de Joan Baez?)… , culminando en su nuevo CD, “Day  After Tomorrow”, producido por Steve Earle.
Escuchar a Baez en su flamante y cortísimo (de duración) disco de 2008, con 67 años a la espalda, miles de conciertos detrás y toda una vida para deslumbrar, es una sensación contradictoria. Personalmente, la mitad del las canciones me encantan y la otra mitad tengo que saltármelas. Si escuchas “Silver Dagger”, la primera canción de su primer álbum, de 1960 (o la que cuelgo, “It ain’t me, babe”, la preciosa canción de Dylan), y luego te pones “Day After tomorrow”,  la tremenda canción de Tom Waits que da título a este CD, entenderás lo que quiero decir. De la voz prodigiosa de entonces al lamento grave y profundo de ahora. De la guitarrista deslumbrante del primer disco a los dedos torpes que equivocan alguna cuerda… Pero esto no significa gran cosa. Baez brilla en su nuevo álbum. Brilla por algunas canciones, por la perfecta y austera producción de Earle y brilla, sobre todo, por ella misma, por lo que se desprende del lamento grave, los quejidos de su voz y el errar de lo dedos al pulsar. Baez perdió su voz de soprano hace mucho tiempo, pero para entonar canciones como “Day after tomorrow” o “God is God”, no le hace ninguna falta.
Criticada por sus ideologías y posturas varias y variopintas (incluso alguna sonrojante), olvidada y relegada musicalmente, Baez permanece. Las cicatrices de su voz y de sus dedos son tan solo las huellas de una batalla reluciente, musical y combativa, de casi cincuenta años.
Baez ha estado en (casi) todos los frentes, ha tocado o colaborado con (casi) todo el mundo (Judy Collins, Joni Mitchell, Bob Dylan, Pete Seeger, Jackson Browne, Paul Simon, Steve Earle, Donovan, John Mellencamp, Stephen Stills, Roger McGuinn, The Crusaders, Barry Beckett, Larry Carlton, Maria Muldaur, Kris Kristofferson, Dar Williams, Indigo Girls, Mary Chapin Carpenter, The Grateful Dead, Ennio Morricone, Gypsy Kings, Bruce Springsteen; Peter, Paul & Mary; Odetta, Johnny Clegg, Josh Ritter, Santana, Janis Ian, Sting, Peter Gabriel, U2…) y, a pesar de los errores, de los años, de lo oscuro que el mundo se ha vuelto, ella sigue ahí para iluminar, con este disco, a (casi) todos nosotros.

It ain’t me, babe (1965)

Diamonds & Rust (1975)

Day After Tomorrow (2008)

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Written by Zanobbi

septiembre 25, 2008 a 6:15 pm

2 comentarios

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  1. Hola Zanobbi. No sé qué me pasa últimamente con los vídeos que se me bloquean. Malditos ordenadores. Bueno. A lo que iba. Parece que Joan Baez ha estado presente en dos de los momentos más importantes de la vida de Dylan. Primero el hermoso romance que al paerecer mantuvieron en sus primeros encuentros y luego la Rolling Thunder Revue, donde Dylan dio rienda suelta a sus inquietudes musicales.
    Por otra parte, me gustaría hacerte una pregunta: ¿crees que centrarse en mensajes políticos hace disminuir la calidad musical, pensamiento que tenías acerca de la religión en el rock?
    Un saludo amigo

    En lo referente a Dylan, Baez es importante sobre todo en el primer momento, cuando ella llenaba estadios y el era un desconocido que pululaba por los cafés. Baez lo introduce a su público, le saca en sus conciertos y empieza a cantar sus canciones. Además es importante para Dylan porque sin duda ella es su principal intérprete (al menos en cantidad), lo que genera royalties a lo bestia. Baez no vende montones de discos al publicarlos, no son exactamente “grandísimos” exitos, pero a lo largo de su carrera, especialmente en aquella época, vendió millones de discos en todo el mundo. Y eso, al principio, a Dylan le vendría estupendamente. Hubo dos Rolling Thunder y un amago de tercera en Europa. Es curioso leer lo que Baez cuenta en su autobiografía sobre las diferencias entre ellas. Es en el amago de la europea donde cortan definitivamente cualquier relación.
    Respecto a tu pregunta sobre música y política… Bueno, así, generalizando, para mí la respuesta es SÍ.
    No es que los mensajes religiosos o políticos en sí hagan disminuir la “calidad musical”. Una gran parte de lo que llamamos música clásica es música religiosa. No es lo mismo, para mí, música religiosa que rock (o pop, o R&B, o sardana, o polka…) con mensaje religioso o político. Hay música religiosa actual realmente emocionante y preciosísima (¿recuerdas que te recomendé “The Prayer Cycle”?). Conozco algún himno (o cancioncilla, vaya) de carácter político que, musicalmente, mola. Pero así en general… El último CD de mi adorada Joni Mitchell, “Shine”, es todo él, de principio a fin, un alegato ecológicamente verde… Vale, está bien; pero me parece significativo que la mejor canción de todo el disco, “One week last summer” sea la única donde no canta ni una sola palabra (incluso le han dado un Grammy por ella). Escuchar a alguien con una sensibilidad tan especial como Silvio Rodríguez, cuando era un adolescente, para mí era muy frustrante: el empezaba a cantar una canción maravillosa con una letra preciosa que tú dabas por supuesto dedicada a un amor, o a su madre, para acabar sabiendo que esa madre o esa novia era la Revolución, MI AMOLLLL!! Bueno, esto deja a uno por los suelos. Y volviendo a Baez, su actividad política, mucho más intensa que la musical durante años, la apartó del negocio musical en sí. Todo tiene su sitio, y yo no pago por ver a Baez, Sting o Peter Gabriel para que me ilustren políticamente, por muy bonito que sea su mensaje. No pongo un CD en la tranquilidad de mi humilde hogar para escuchar “No nos moverán”, por muy bien que lo cante. Y esto, como el rollo cristiano (o cualquier otro), está bien si es un detallito. Cuando la música se convierte en eso, prefiero volver a lo clásico o ponerme algún chulazo negro que me haga bailar…
    Un abrazo

    Juan

    septiembre 25, 2008 at 8:09 pm

  2. HOLA, ME LLAMO EMILIO, QUIERO SER BREVE Y DECIRTE QUE SUSCRIBO PUNTO POR PUNTO TODO LO QUE HAS ESCRITO SOBRE ESTA CANTANTE A LA CUAL YO ADORÓ DESDE HACE ALGUNOS AÑOS EN MI CASA HUMILDE DE PADRE CARPINTERO PUDE OIRLA EN LA RADIO ENTONANDO “FAREWELL ANGELINA”, TENGO QUE DECIRTE QUE NACÍ EN 1969 Y COMO YA HAS OBSERVADO POR EDAD NO PERTENEZCO NI DE REFILON A SU GENERACIÓN, YA HACIA AÑOS QUE HABIA PERDIDO SU VOZ DE SOPRANO ESTREMECEDORAMENTE PURA CUANDO YO EMPECÉ A ALUCINAR CON ESTA MUJER. YO SIEMPRE DIGO EN LA MÚSICA ESTÁ ELLA Y LUEGO EL RESTO, SÉ QUE ES UNA EXAGERACIÓN PERO LO QUE ME REMUEVE POR DENTRO ESTA MUJER NO LO COSIGUE CASI NADIE. DECIRTE TAMBIÉN QUE HE CULMINADO MIS ILUSIONES CUANDO DESDE OURENSE CIUDAD EN LA QUE VIVO FUI A VERLA ESTE VERANO A SEGOVIA EN DONDE PRESENTABA SU ÚLTIMO TRABAJO Y ENTRE OTRAS MUCHAS CANTÓ “DAY AFTER TOMORROW” Y SIGUE IGUAL DE HERMOSÍSMA CANTANDO QUE ENTONCES COMO COLOFÓN PUDE CONOCERLA, DARLE UNOS BESIÑOS COMO DECIMOS AQUÍ EN GALICIA Y HACERME UNA FOTO CON ELLA; FUE UN DÍA PARA GRABAR EN MI CORAZONCITO DE CHICO JOVEN PERO CON ALMA AÑEJA.
    GRACIAS POR TU ARTÍCULO ES MUY BUENO
    PODRÍAS DECIRME DONDE O QUIEN TIENE LA TRADUCCION DE SUS TEMAS AL CASTELLANO, HABER SI ALGUIEN SE ANIMA Y SACA UN LIBRO CON SUS LETRAS EN CASTELLANO.EN FIN UN SALUDO

    Emilio, buenas. Gracias por tu comentario y por la visita. Veo que la buena de Juanita sigue despertando pasiones en mucha gente. Yo no pude ir a Segovia ni a Barcelona este verano. De todos modos, huyo de los conciertos de Baez en España, algún día te contaré por qué… La primera vez que la ví aquí, yo era un tiernísimo infante, 1977, Barcelona, algo difícil de olvidar y no (solo) por la música.
    Bueno, yo no diría exactamente que en la música está ella y luego el resto. Creo que, desgraciadamente para su carrera musical (y supongo que afortunadamente para ella), Joan Baez está en otro sitio muy, muy lejano al mundo de la música…
    Que yo sepa, no hay ningún libro reciente con traducciones de Baez. El único que conozco es de 1975, lo escribió Alvaro Feito y es una biografía (Colección Los Juglares – Ediciones Júcar) muy desactualizada (lógicamente) que tiene algunas letras traducidas. Si tienes MUCHO interés en alguna en particular, te la puedo enviar yo, será un placer.
    Enhorabuena por seguir siendo un tío apasionado y con buen gusto y, otra vez, gracias por la visita.

    EMILIO

    noviembre 3, 2008 at 4:28 pm


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