La Mirada Displicente

Crónicas del Príncipe de las Bellotas

Mark Brown

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Mark J. Brown (1958-1995)

“Dejadme hablar, dejadme escupir mi amargura…”

Conocí a Mark Brown una noche de 1984
Me miró
Sonrió durante tres días
Y desapareció
Tres días
Los enormes dientes blancos
El viejo abrigo gris
Las cosas estúpidas por las que nos reíamos
Nuestro reino un autobús repleto
Los ancianos nuestro público
Besándonos
Sonriendo
Mi pobre inglés
Su boca preciosa

Tres días y me dejó solo
Vi su mano diciendo adiós
Vi el futuro
Y el futuro era solo mío
Yo escribí, el lo prometió
Yo lloré, el bailó
Yo amaba, el se reía

No me echó de menos
Mientras volaba por su mundo
Yo le eché de menos cada noche
Le busqué
En cada cuerpo que besé
En cada canción
Cada hombro
Cada diente
En cada hombre que toqué

Mark sonrió un poco más para mí
Durante otros tres días al año siguiente
Cuatro días dos veranos después
El me llamó y yo corrí
Ciego
Feliz
El se divertía
Yo me ahogaba en los mares de Stevie

Diez años después
Escuche su voz en el teléfono
“Me gustaría verte, me gustaría hablar contigo”
Pero yo tenía pesadillas nuevas
Nuevos abrigos, autobuses y hombros
Un nuevo futuro ahora viejo
Y le dije que pensaba que no era una buena idea

Recibí una tarjeta de Navidad:
“No vas a creerte esto,
Pero pronto te escribiré una carta larga, te lo prometo”
Nunca lo hizo
Mark murió dos meses después
Yo ni siquiera sabía que estuviese enfermo
Me sentí triste
Herido
Furioso
Solo

“¿Por qué no me escribes?
Una carta iluminaría
Mi noche más solitaria
Echala al correo hoy
Aunque sólo sea para decirme
Que me dejas

Greg Gallop me envió un pequeñísimo trozo de papel contándome las noticias. Vi el sobre y supe, antes de abrirlo, que algo malo pasaba. Estaba solo en mi habitación. Joni Mitchell cantaba esta canción:

Dejadme hablar, dejadme escupir mi amargura
Nacida del dolor, de las noches sin dormir y la carne llagueada
¿Tienes ojos?
¿Puedes ver como los hombres ven?
¿Por qué me has amargado y helado la sangre?
¡Oh, vigilante incansable! ¿Qué te he hecho yo
Para que todo lo que me da miedo, todo lo que me aterroriza

Se haya convertido en realidad?
…………
He perdido todo gusto por la vida
Soy todo quejas
Dime, ¿por qué dejas morir de hambre a tus fieles?
¿Por qué crucificas a los santos?

Y permites que los malvados prosperen
Que sus hijos retocen como cervatillos
Mientras la gente que amo está muerta, o muriéndose,

O no están cerca
Oh, y mira quién viene a consolar mi profunda angustia
Oh, estos presuntuosos doctores
¡Qué desidia!

Desalentadora ignorancia, añadiendo insulto a la injuria
Vienen condenando y avergonzando
Y destrozándome

¡Oh, vigilante incansable! ¿Qué te he hecho yo
Para que todo lo que me da miedo, todo lo que me aterroriza

Se haya convertido en realidad?

Estoy en un lecho de suspiros y gritos
Y aún me torturas con visiones

Me regalas sueños terroríficos
Mejor que me hubiesen llevado directamente de la matriz a la tumba
Veo a los sepultureros esperando, apoyándose en sus palas

¿Y dónde está la esperanza mientras te preguntas qué es lo que fue mal?
¿Por qué me das la luz y después esta oscuridad sin un amanecer?
¡Muestra tu rostro!
¡Ayúdame a entender!
¿Cuál es la razón para tu pesado puño?

¿Es por los pecados de mi juventud?
¿Qué te he hecho yo
Para que todo lo que me da miedo, todo lo que me aterroriza

Se haya convertido en realidad?

 (Joni Mitchell – “The sire of sorrow (Job’s sad song)” – Turbulent Indigo)

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Written by Zanobbi

junio 5, 2008 a 1:57 pm

Publicado en Cosas, Musica

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Una respuesta

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  1. Hola Zanobbi. Se me han puesto los vellos de punta. Por dos motivos. Estoy en el trabajo, viernes por la tarde, y nada que no se pueda aplazar para el Lunes.
    El primer motivo, el texto. De una belleza incalculable. La amargura por el pasado incompleto. Por lo que pudo ser y no fue. Por lo que fue y nunca debió ser. Por lo que debió ser y….
    Disfrutemos del amor de nuestro interior hacia la persona que amamos.
    El segundo motivo…no estoy mintiendo, ni tirando un farol, ni nada por el estilo. Llevo toda la tarde enganchado al MP3, primero con Rufus Wainright y su “First album”, y luego… luego Joni Mitchell. Luego el Turbulent Indigo. Sin saberlo, me he puesto a leer este post, y la música ha incrementado las sensaciones, ha producido un efecto multiplicador de imágenes, de sentimientos, de lugares…. de pellizcos en el alma…. Me ha encantando el texto…. Por cierto, sabes cuál era el tema que estaba oyendo mientras leía…. Increíble, pero cierto….sólo cuestión de casualidad, supongo.

    Siento no haber aparecido antes, pero llevo todo el finde de esperiencias subacuáticas… Gracias por tu comentario. Esta es una historia vieja. Una historia muy vieja que aún duele. Mark es exactamente eso: una “marca” de mi pasado que, por más que frote, no consigo borrar. Sin histerismos, pero siempre está ahí. Fantasmas.
    Rufus: aunque le escucho a veces, hay algo en él que no me acaba de cuajar.
    Indigo: Ya el título es perfecto. ¿No es un disco perfecto?
    Gracias otra vez.

    Juan

    junio 6, 2008 at 6:50 pm


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